FRANCIA:
(Primera República)
_Convención Nacional (1792-1793)_
Asignado por 10 libras; 1792.
Medidas: 112 × 72 mm.
Firma: Taisaud.
Marca de agua: RP-FR (Escaso).
A/: Arriba, en cartela: LOI DU 24 OCTOBRE 1792. / L'AN Ier. DE LA REPUBLIQUE. Al centro: Domaines nationaux. / Assignat de dix livres payable au porteur. / Série 10.
R/: Liso.
Pick #A66.b; Lafaurie #161; [F]
La Primera República Francesa nació en septiembre de 1792, cuando la insurrección popular y la caída de Luis XVI derribaron definitivamente la monarquía y abrieron paso a un nuevo orden político. El 20 de septiembre se reunió la Convención Nacional y, al día siguiente, abolió la monarquía; el 22 proclamó la República, inaugurando una era nueva en la historia de Francia. Durante 1792 y los primeros meses de 1793, la Convención intentó consolidar el régimen mientras Francia combatía a las monarquías europeas y afrontaba profundas divisiones internas. Girondinos y montañeses disputaron el rumbo de la Revolución, mientras el juicio y ejecución de Luis XVI, en enero de 1793, marcaban el irreversible quiebre con el Antiguo Régimen.
LOS "ASIGNADOS" DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA
En 1789 Francia estaba en bancarrota. El gobierno revolucionario, con la intención de equilibrar la economía, decidió confiscar las tierras de la Iglesia Católica y de otros enemigos de la Revolución. Todas esas fincas, terrenos y construcciones pasaron a ser “bienes nacionales”, pero se necesitaba transformarlos en dinero líquido. Como iniciativa, se crearon unos bonos (los “assignats”) que debían servir para pagar esas tierras. A su vez, estos bonos, debían comprarse en moneda metálica. Dado que los particulares veían un buen negocio en ello (ya que originalmente los asignados reportaban un 5% de interés), las arcas del tesoro francés no tardaron el recibir grandes sumas de moneda metálica.
El problema fue que estos bonos, una vez que retornaban al tesoro, debían ser destruidos. ESO NO SE HIZO. Por el contrario, simultáneamente se emitieron más cantidades. Como no había prácticamente moneda circulante, estos bonos se convirtieron de facto en numerario corriente. La gente los usaba para pagar todo tipo de cosas. En poco tiempo, el valor comenzó a depreciarse. Para 1796, valían sólo un 8% del valor original.
El Directorio, en febrero de ese año, quemó públicamente grandes cantidades de asignados, así como también, las planchas e imprentas que usaban para imprimirse.
Tres curiosidades que llamaron mi atención:
1) Al principio, los asignados tenían el retrato del rey. Cuando Francia se proclamó República y se ejecutó a Luis XVI, el retrato real desapareció de los bonos. Sin embargo, aunque ya devaluados, en el exterior, valían algo más aquellos asignados “viejos” que tenían el retrato del rey, pues se especulaba que la monarquía podía volver.
2) En la novela “El noventa y tres”, de Víctor Hugo, se da cuenta de la depreciación de estos bonos. Allí se menciona que un transeúnte de clase baja, cuando un asignado de 100 libras cayó al suelo, mencionó que no valía la pena agacharse a recogerlo.
3) La tradición siempre dijo que Luis XVI, cuando huía disfrazado, fue descubierto gracias a su parecido con el retrato de una moneda. El testimonio contemporáneo, en realidad habla de un asignado de 50 libras. Teniendo en cuenta que en territorio francés prácticamente no circulaba moneda metálica por aquel momento, esta versión se muestra mucho más coherente.
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FRANCIA:
(Primera República)
_Convención Nacional (1792-1793)_
Asignado por 10 libras; 1792.
Medidas: 112 × 72 mm.
Firma: Taisaud.
Marca de agua: RP-FR (Escaso).
A/: Arriba, en cartela: LOI DU 24 OCTOBRE 1792. / L'AN Ier. DE LA REPUBLIQUE. Al centro: Domaines nationaux. / Assignat de dix livres payable au porteur. / Série 10.
R/: Liso.
Pick #A66.b; Lafaurie #161; [F]
La Primera República Francesa nació en septiembre de 1792, cuando la insurrección popular y la caída de Luis XVI derribaron definitivamente la monarquía y abrieron paso a un nuevo orden político. El 20 de septiembre se reunió la Convención Nacional y, al día siguiente, abolió la monarquía; el 22 proclamó la República, inaugurando una era nueva en la historia de Francia. Durante 1792 y los primeros meses de 1793, la Convención intentó consolidar el régimen mientras Francia combatía a las monarquías europeas y afrontaba profundas divisiones internas. Girondinos y montañeses disputaron el rumbo de la Revolución, mientras el juicio y ejecución de Luis XVI, en enero de 1793, marcaban el irreversible quiebre con el Antiguo Régimen.
LOS "ASIGNADOS" DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA
En 1789 Francia estaba en bancarrota. El gobierno revolucionario, con la intención de equilibrar la economía, decidió confiscar las tierras de la Iglesia Católica y de otros enemigos de la Revolución. Todas esas fincas, terrenos y construcciones pasaron a ser “bienes nacionales”, pero se necesitaba transformarlos en dinero líquido. Como iniciativa, se crearon unos bonos (los “assignats”) que debían servir para pagar esas tierras. A su vez, estos bonos, debían comprarse en moneda metálica. Dado que los particulares veían un buen negocio en ello (ya que originalmente los asignados reportaban un 5% de interés), las arcas del tesoro francés no tardaron el recibir grandes sumas de moneda metálica.
El problema fue que estos bonos, una vez que retornaban al tesoro, debían ser destruidos. ESO NO SE HIZO. Por el contrario, simultáneamente se emitieron más cantidades. Como no había prácticamente moneda circulante, estos bonos se convirtieron de facto en numerario corriente. La gente los usaba para pagar todo tipo de cosas. En poco tiempo, el valor comenzó a depreciarse. Para 1796, valían sólo un 8% del valor original.
El Directorio, en febrero de ese año, quemó públicamente grandes cantidades de asignados, así como también, las planchas e imprentas que usaban para imprimirse.
Tres curiosidades que llamaron mi atención:
1) Al principio, los asignados tenían el retrato del rey. Cuando Francia se proclamó República y se ejecutó a Luis XVI, el retrato real desapareció de los bonos. Sin embargo, aunque ya devaluados, en el exterior, valían algo más aquellos asignados “viejos” que tenían el retrato del rey, pues se especulaba que la monarquía podía volver.
2) En la novela “El noventa y tres”, de Víctor Hugo, se da cuenta de la depreciación de estos bonos. Allí se menciona que un transeúnte de clase baja, cuando un asignado de 100 libras cayó al suelo, mencionó que no valía la pena agacharse a recogerlo.
3) La tradición siempre dijo que Luis XVI, cuando huía disfrazado, fue descubierto gracias a su parecido con el retrato de una moneda. El testimonio contemporáneo, en realidad habla de un asignado de 50 libras. Teniendo en cuenta que en territorio francés prácticamente no circulaba moneda metálica por aquel momento, esta versión se muestra mucho más coherente.